Doma de Bucéfalo

20 10 2010

Doma de Bucéfalo

“Trajo un día un tesalio llamado Filonico el caballo Bucéfalo para venderlo a Filipo en trece talentos, y habiendo bajado a un descampado para probarlo, pareció áspero y enteramente indómito, sin admitir jinete ni sufrir la voz de ninguno de los que acompañaban a Filipo, sino que a todos se les ponía de manos. Desagradóle a Filipo, y dio orden de que se le llevaran por ser fiero e indócil; pero Alejandro, que se hallaba presente : “¡Qué caballo pierden -dijo -, sólo por no tener conocimiento ni resolución para manejarle!” Filipo al principio calló; mas habiéndolo repetido, lastimándose de ello muchas veces: “Increpas – le replicó- a los que tienen más años que tú, como si supieras o pudieras manejar mejor el caballo”. a lo que contestó : “Éste ya se ve que lo manejaré mejor que nadie”. Si no salieres con tu intento – continuó el padre.-, ¿cuál ha de ser la pena de tu temeridad?” “Por Zeus -dijo- pagaré el precio del caballo.” Echáronse a reír, y convenidos en la cantidad, marchó al punto donde estaba el caballo, tomóle por las riendas, y volviéndole, le puso frente al sol, habiendo observado, según parece, que el caballo, por ver su sombra, que caía y se movía delante de sí, era por lo que se inquietaba. Pasóle después la mano y le halagó por un momento, y viendo que tenía fuego y bríos, se quitó poco a poco la clámide, arrojándola al suelo, y de un salto montó en él sin dificultad. Tiró un poco al principio del freno, con las riendas en alto, y sin castigarle ni aun tocarle le hizo estarse recogido. Cuando ya vio que no ofrecía riesgo, aunque hervía por correr, le dio rienda y le agitó, usando de voz fuerte y aplicándole los talones. Filipo y los que con él estaban tuvieron al principio mucho cuidado y se quedaron en silencio; pero cuando después de doblar la meta, volvió directamente con facilidad y soltura, mostrándose ufano y alegre, todos los demás prorrumpieron en voces de aclamación; mas del padre se refiere que lloró de gozo, y que besándole en la cabeza luego que se apeó: Busca, hijo mío – le dijo -, un reino igual a ti, porque en Macedonia no cabes. “

Plutarco, Alejandro, VI





Retrato de Alejandro

20 10 2010

Alejandro, Pella

“Las estatuas que con más exactitud representan la imagen de su cuerpo son las de Lisipo, que era el único por quien quería ser modelado; por que este artista figuró con la mayor viveza aquella ligera inclinación del cuello al lado izquierdo y aquella flexibilidad de ojos que con tanto cuidado procuraron imitar después muchos de sus sucesores y de sus amigos. Apeles, al pintarle con el rayo, no imitó bien el color, porque lo hizo más moreno y como mugriento, siendo blanco, según dicen, con una blancura sonrosada, principalmente en el pecho y en el rostro. Su cutis espiraba fragancia, y su boca y su carne toda despedían el mejor olor, el que penetraba su ropa, si hemos de creer lo que leemos u en las Memorias de Aristóxeno, la causa podía ser la complexión de su cuerpo, que era ardiente y fogosa, porque el buen olor nace de la cocción de los humores por medio del calor, según opinión de Teofrasto; por lo cual los lugares secos y ardientes de la tierra son los que producen en mayor cantidad los más suaves aromas; y es que el sol disipa la humedad de la superficie de los cuerpos que es la materia de toda corrupción; y a Alejandro, lo ardiente de su complexión lo hizo, según parece, bebedor y de grandes cóleras. Siendo todavía muy joven se manifestó ya su continencia : pues con ser para todo lo demás arrojado y vehemente, en cuanto a los placeres corporales era poco sensible y los usaba con gran sobriedad, cuando su ambición mostró desde luego una ambición y una magnanimidad superiores a sus años.”

Plutarco, Alejandro, IV








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